Intentando emprender sin dejar el trabajo de día

En 2020 tuvimos una pandemia global que cambió al mundo de tantas maneras. Aquí en México nos encerraron desde marzo, una semana antes de mi cumpleaños. Ya no volví a ver a muchos de mis compañeros del trabajo.

Unas semanas antes de que empezaran los encierros por Covid, concluí que necesitaba cambiar de trabajo, más que eso no quería tener un jefe, un horario y lidiar con recomendados que claramente necesitaban ir a terapia para resolver conflictos de personalidad. Mi trabajo ya tenía tiempo que se sentía como un callejón sin salida, sin la posibilidad de un asenso, porque solo los recomendados llegan a subdirector y los aumentos de sueldo son negociaciones políticas que uno no puede controlar. Con eso en mete, ya no era un trabajo inspirador, que se sentía irrelevante y con el sentimiento de que en cualquier momento puedes ser remplazable.

Buscar un nuevo trabajo iba a ser un volado, podría llegar a un lugar que fuera una gran compañía o caer exactamente en lo mismo con nueva gente loca. ¿Cómo resuelves esto? Se tu propio jefe, no hay más.

10 años en el servicio público, solo me enseñaron como tratar gente loca empoderada, gente viviendo de viejas glorias, el poder de los sindicatos y una puerta giratoria de personal que no era precisamente el más calificado para los trabajos.

Por otro lado, desde que me acuerdo he visto a mi papá ser su propio jefe. Sentarse a contestar una demanda mientras ve el Baseball, trabajar tranquilamente las mañanas y tener las tardes libres. El único calendario al que está sujeto es al de los tribunales.

Concluí que eso quiero, aunque implique tener que pagar más impuestos. Quiero paz mental, menos gente loca en el radar y hacer un trabajo que en verdad sea visto, no se sienta un bullshit job y manejar mi propio calendario.

Una semana antes de que empezaran a reportar casos de Coronavirus en México, encontré en Pinterest opciones de trabajos desde casa sin un horario especifico. Así me topé con la opción de ser Copywritter. Inmediatamente pensé: ¡Yo puedo hacerlo! Es más, yo siempre quise un trabajo así.

Abrí mi cuenta y me puse a ver que servicios podía ofrecer. Nos encerraron y en el inter entre que aprendíamos como vivir sin ver gente empezaron a caer proyectos para hacer guiones, pero estos eran guiones diferentes. No era hablar de la importancia de la creación de la medalla Sor Juana Inés de la Cruz, que se canceló ese año, por cierto, ni el plan de gobierno del Diputado tal, no, eran cosas como “Quiero informarle a la gente las novedades tecnológicas que trae el nuevo procesador del mac”, o “Quiero hablar de como funcionan los intereses compuestos”.

No eran muchos proyectos, los que llegaban, pero al ver que los podía hacer, que no tenía que lidiar con la burocracia con la que chocan las ideas creativas y que muchos de los temas eran estimulantes concluí que de momento este sería el camino.

Todo iba bien, pedidos que no interferían con mi trabajo normal, creando una reputación en el sitio web de donde llegaban los pedidos.

Así estuve dos años, hasta que decidieron que ya era momento de presentarse en las oficinas nuevamente. Ahi empezó el verdadero reto, ¿Cómo entregar un buen trabajo a mis clientes de Fiverr sin descuidar mi trabajo normal de oficina? todo eso sin caer en un espiral de estrés.

Lo primero fue acomodar mis horarios. Calcular que tiempo tendría disponible para mí y cuanto de ese tiempo necesitaba para descansar, o pasar tiempo con mi familia.

La rotación de horario a la que estoy sujeta actualmente lo hace fácil. Si me toca el turno de monitor de la madrugada, tengo un par de horas de silencio para trabajar en mis proyectos antes de irme a la oficina, y si me toca el turno de la tarde en la oficina , tengo un par de horas muertas en la tarde antes de que salga nueva información.

Con estos horarios en mente se volvió manejable tener dos trabajos.

Ahora el nuevo objetivo es crecer el crecer el negocio de Copywriting, para finalmente dejar el trabajo de burócrata y todos sus beneficios de fin de año.

Admito que me da miedo, porque por más que reniegue de mi trabajo, es una red de seguridad, pagan a tiempo cada mes, dan aguinaldo navideño y si me dedico solo a escribir, perdería toda esa seguridad. Pero aquí estoy. Me di cuenta que tengo que trabajar duro para crearme una seguridad que yo sola pueda manejar y aquí vamos.

Creo que todos estos progresos los documentaré en este espacio y en una tabla de excel dedicada a este tema.

Hora de ponerse a chambear, no importan cual de los dos giros que ocupan mi tiempo estos días.

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Acerca de mi

Jimena

Adicta al té verde, compradora compulsiva de artículos de papelería y escritora por gusto😄

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