La Impresionante Forma en la que te Puedes Inventar una Vida

Siempre me han intrigado las historias de gente que dice que es alguien y no lo es. Es increíble como logran asumir otras personalidades, pero lo que me sorprende más como logran engañar a la gente alrededor.

La primera vez que escuché de la historia de Anna Delvey /Sorokin me sorprendió la confianza de la chica, como te quedas en un hotel de lujo meses, sin pagar y sin temor a la hora que llegué la cuenta. ¿Cómo demonios nadie le pidió una tarjeta de crédito cuando llegó?

Pero me intriga, la gente alrededor. ¿Quién estaba pagando las fiestas? Estoy segura de que llegó a la primera fiesta socialité de Nueva York con ropa de H&M no me cabe la menor duda. Pero ¿qué dices? ¿cómo te presentas? ¿Cuándo flasheas que tienes un trust fund ilimitado? ¿Cómo es que cualquiera lo acepta así sin más.

Honestamente, si a mí me invitan a una fiesta y me digno a ir y me dicen que la organizó la persona allá con las bebidas, no voy a cuestionar, porque no me importa, llegué, saludé conviviré con me invitó y ya. En la historia de la falsa heredera supongo que si no te pidió dinero o te dejó embaucado con la cuenta de un hotel en Marruecos por un cheque que no pasó no importa. No pasa de un «hay que tonto, si me pareció que había algo raro, pero no supe que era».

La serie de la vida de Anna está en Netflix, obviamente cuando salió le vi, la acabé ese mismo día. Me sentí un poco mal por la entrenadora, pero siempre en mi mente estaba un ¿Cómo llegó tan lejos?»

Al Parecer Fingir es Más Fácil de lo que Uno Pensaría🤔

La Impresionante Forma en la que te Puedes Inventar una Vida

No suelo meterme mucho a Tiktok, me siento muy adulta para eso, además el algoritmo no sabe que mostrarme, porque no entro mucho, es un ciclo de falta de información. Pero ese no es el punto. Una de esas veces que entré me salió el caso de una chica china que literalmente llegó una bolsa de compras de Gucci, creo y se sentó en el Lounge de lujo de una aerolínea.

Le dieron cocteles cortesía, se durmió ahí, comió gratis y nadie le pidió ni un pase de abordar o la American express correspondiente. Sólo traía un abrigo color camello y gafas enormes, su maleta carry on y una bolsa de Gucci.

Le funcionó y se movió al lobby de un hotel de lujo, donde al parecer acampó varios días sin a que nadie le pareciera raro.

Creo que internet nos permite abrir una ventana en la que nos podemos presentar como alguien que quisiéramos ser una mejor versión de lo que realmente eres en la realidad.

Cuando existía Myspace, tenía mi perfil y yo lo hice todo goth, según yo. Era lo más goth en mi vida, porque yo realmente ni siquiera compraba ropa en Hot topic. Ósea si leía a Edgar Allan Poe, presumía que veía a Lenore, oía a The Cure religiosamente, pero nunca me vestí goth, dark o emo, emo sería lo más preciso por mi grupo generacional de milenial treintona. No lo hice porque mis papás no me hubieran dejado. Me gusta pensar que en espíritu lo era y cuando creciera y viviera sola haría lo que a quisiera y andaría por la vida con smokey eyes de Amy Lee la de Evanescence. No pasó… me gustan los jeans y los suéteres que te quedan grandes.

Pero en mi ventanita al mundo de internet podía ser quien yo quisiera. No era difícil. Una vez le dije a un tipo en Messenger que vivía en Argentina. Literalmente Google pueblos cerca de la Patagonia, y agarré el que me sonó menos conocido y listo. No sé si me creyó, pero yo vivía en Argentina y mi imagen de perfil era Kim Posible.

Ahora, hacerlo en persona, no me atrevo a tanto.

En mi trabajo actual, lleno de políticos y gente que sale de todos lados puedes pasar desapercibido con unos buenos zapatos y la actitud correcta. Siempre alguien creerá que trabajas con el diputado fulano en la comisión especial de algo. Quizá ahí está la clave de lo que sucedió con Anna. Camina por el lugar correcto, con la gente adecuada.

Un Súper Poder que se Puede Usar Para la Explotación

La Impresionante Forma en la que te Puedes Inventar una Vida

El otro día estaba acostada en mi cama viendo el techo pensando que haría con mi vida ese día, y de la nada me llegó un mensaje de un amigo. «Ya viste este té». Le di clic y vaya que salió toda una historia bien loca, quizá eso fue lo que me motivó a escribir este post.

Resulta que en los 90’s y los 2000 en la escena literaria había un tal J. T. Leroy, autor queer con un pasado traumatizante, una vida dura y además seropositivo. Escribía crudamente sus vivencias y al parecer daba una voz a su comunidad. Bien por el autor ¿no?

Pues resultó que no, que era una señora llamada Laura Albert y todo se le ocurrió un día encerrada en baño llamando a una línea de ayuda con suicidios. Al parecer a la señora le gustaba llamar fingiendo que era un hombre, porque quizá te tachan menos de histérica loca dramática, puedo entender eso.

Es como cuando vas en un Uber a tu casa y le dices al chofer que vas a casa de un amigo y que estudias un posgrado en economía, es divertido e incluso hasta confunde por seguridad. Hasta ahí.

Pues Laura se inventó la trágica vida de esta persona, la escribió, consiguió publicarla, todo por teléfono.

La cosa llegó tan lejos que su cuñada tuvo que personificar al autor y ella firmaba los libros, iba a las conferencias de prensa y hasta firmó contratos de películas.

Y quiza parece que no le hace daño a nadie la señora viviendo su fantasía queer, mientras realmente es guionista, está casada y su vida hasta eso parece normal, salvo por el detalle de sus fan fics.

Lo que me perturba de esta historia, no es como consiguió volverse una rock star del mundo literario, me molesta y asusta como realmente explotó a un sector de la sociedad. Ahora que es junio y todas las empresas empiezan a ponerse su banderita de colores para no ser tachadas de discriminatorias y vender los mismos productos a otro sector, siento que Laura se adelantó a eso.

Creo que sus lectores más fieles eran personas de la comunidad que en esos textos encontraron una voz que hablaba por ellos y no, realmente la señora que quizá escribe muy buenas historias no era esa voz. ¿Dónde está la línea entre representar a un sector y monetizar la explotación que si le ocurre a gente real?

¿Cómo descubrieron el engaño? Bueno J. T. Leroy se prostituía en una parada de camiones con el apodo de Terminator, un reportero fue a la parada a preguntar por él o alguno de los personajes que salían en el libro y resulta que nadie los conocía.

Cuando la descubrieron, la demandaron, perdió y la vida siguió. Los libros se siguen publicando, pero pues ya no son reales.

Ahora sólo me queda preguntarme ¿Cómo demonios dejas que las cosas lleguen tan lejos? ¿Cómo es que nadie se cuenta? Bueno hasta que empieza a haber dinero invertido.

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Acerca de mi

Jimena

Adicta al té verde, compradora compulsiva de artículos de papelería y escritora por gusto😄

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