
Saliendo de clases, como no había tarea, nos lazamos a la Tokyo Tower. Un icono de Tokio, que además para variar es funcional, una gran antena de radio.
La empezaron a construir en 1958 y quedó lista en un par de meses. Querían que fuera más alta que el Empire State, pero saliendo de la guerra, economía en recuperación ¿de donde iba salir tanto dinero?
La diseñaron a prueba de sismos, porque aquí si están programados, están esperando uno horrible y devastador en los próximos 10 años.

Llegamos como a las 3 de la tarde, pero aquí al parecer empieza a oscurecer a las 4, entonces es más fácil ver las cosas iluminadas más rápido al menos en esta temporada. Debe ser bonito ir a trabajar a esa área de la ciudad. Salir en la noche y encontrarte la torre.
De ahí caminamos hasta Roppongi. Caminando se notaba que es otro nivel de Tokio, donde viven los ricos, diferente, supongo que fui al equivalente de Santa Fe.

Los árboles están decorados con focos, no sé si sea así siempre o por la temporada, pero por lo que veo aquí no celebran mucho en navidad.
Caminamos por ahí acabamos subiendo a la terraza del museo Mori, 52 pisos de altura. Una de las mejores vistas de la ciudad.

Nos dio hambre y buscamos algo de comer… ramen.





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