La pandemia le dio la opción a la mayoría de los trabajadores de oficina de probar el home office por más de un año. Si le cambió la vida a mucha gente.
Antes, el home office estaba destinado solamente para empleados valioso-irremplazables, que por situaciones diversas no podían acudir a la oficina, ejemplo, el ejecutivo top que vivía en Hong Kong. La CEO de empresa que acababa de tener a su bebé, cosas así.
Yo conocí el home office temprano en mi vida laboral. Resulta que cuando trabajas en una oficina del gobierno federal, mucha gente a disgusto va a cerrar los accesos. Puedes o quedarte adentro, o quedarte afuera, es un volado, depende de que tan puntual seas. Yo como regla de vida decidí que en temporada de presupuesto mejor sería algo irresponsable y si no me tocaba entrar, no me tocaba y fin.
Mi primer bloqueo fue por maestros y la Sra. que estaba a cargo del área, esa época, nos obligó a sentarnos en un Vips a esperar que nos dejaran entrar, obviamente no pasó y cada quien se fue a su casa con medio día perdido, porque además la Sra., decidió que quería que trabajáramos en el Vips, no sé si quería que redactáramos guiones en las manteletas del restaurante o qué, pero bueno…
Al día siguiente los bloqueos continuaron y nadie se presentó. Cada quien resolvió su trabajo desde casa con instrucciones de WhatsApp. Así estuvimos una semana. Fue diferente.
Cada año, pasaba algo similar, una o dos semanas había que hacer home office forzoso. Te preparabas. Los documentos que ibas a usar ya estaban en el mail, dejabas cosas prearmadas, y te ibas a hacer tu trabajo viendo la tele.
Cuando fue el temblor de 2017, nos mandaron de home office, sin mucho que hacer. Ahí fue diferente, estábamos en espera de dictámenes de edificio y la verdad es que a nadie se le pidió nada, ni reportarse, porque no sabíamos que encontró cada quien en su casa.
Cuando llegó la pandemia en 2020, yo ya estaba preparada para resolver un par de semanas. Tenía pendiente un guion de Leona Vicario y para cuando regresáramos una entrega de medalla. Tranquilo. En fin, no fue así, no regresábamos, las pruebas de Covid estaban restringidas y se me encomendó aprender a usar Zoom. Este iba a ser home office encerio.
Cuando descubres que te gusta el home office

Cuando nos dimos cuenta de que el área no iba a volver y había que seguir sacando cosas lo más normal posible la realidad se reacomodó.
Descubrí que podía levantarme una hora más tarde, no gastaba en pasajes o comidas de la fondita. Me daba tiempo de tomarme un café en mi camina y leer mientras no era horario laboral.
Noté que acaba mi trabajo más rápido y podía dedicarme a hacer cosas que me hiciera feliz, dentro de los confines de mi habitación. Leí tantos libros, aprendí a usar Fiverr y ver como levantaba.
Se me curaron todas mis enfermedades por estrés, creo que eso fue lo mejor.
Evidentemente se me olvidó como era la vida antes de marzo 2020. No quería que terminara, pero la vida sería mejor si no hubiera pandemia.
El principio del fin del home office

Un día, mi jefa de ese momento (en el gobierno cambian muy seguido) nos dijo que probablemente regresaríamos a la oficina pronto. Creo que ella era la más afectada. Con los horarios extraños que tenemos, el home office nos vino de perlas, con tiempo para dormirse un ratito.
Empezamos a ir seguido, en turnos diferentes, con cubrebocas y pruebas de vacunación. Noté que cada mañana, prepárame para ir a trabajar me tomaba hora y media, el tiempo que le dedicaba a mi paz mental.
Ya dos años después, lo superé, de vez en cuando hay bloqueos, y marchas en la puerta.
Desde navidad no me he presentado a la oficina, está en remodelación.
Parte de mi quiere quedarse así para siempre, o hasta que ya me dedique tiempo completo a Fiverr y pueda despachar desde un Starbucks o algo así, acaban de poner uno cerca de mi casa, si es mi ilusión. La otra parte le da igual, no tengo problema en ir a la oficina, ya logré acomodar mi vida para tener un equilibrio entre no estresarme, hacer mi trabajo, aparentemente se puede hacer desde cualquier lugar y aparecerme y saludar a todo mundo de vez en cuando.
En el mundo ¿qué dicen del home office?

Pues, el mundo se divide en gente que le gusta el home office y gente que no. Es movible. Por ejemplo, en mi oficina yo siempre festejé las ocasiones que nos mandaron de home office, mi compañera no, pero ahora ya no quiere volver nunca a la oficina.
Internacionalmente se comprobó que la gente rinde mejor, pero la fuerza laboral debe volver, por compromisos inmobiliarios que hay, ejercer control, y hasta cierto punto «si no te veo como sé que trabajas».
El home office, o al menos el horario hibrido es bueno para todos, sobre todo la salud mental, pero no se ve bien. En mi caso da lo mismo que esté o no la gente, se les muere tardan tres días en darse cuenta de que fue lo que pasó.
El home office se volvió caro para los empleadores. En México aprobaron leyes para regularlo, que en teoría no te exploten y tu empresa pague el internet, eso no va a pasar, entonces, mejor vuelve a la oficina, esos costos si los pienso pagar.





Replica a La importancia de darte tiempo para descansar – Jimena Copy Write Cancelar la respuesta