
A veces, simplemente sientes que necesitas unas buenas vacaciones, aunque no salgas de la ciudad. Solamente tener posibilidad de apagar el teléfono y que no pase nada. Pero esto del burnout es mucho más.
La temporada que leí The Pathless Path y Feel Good Productivity entendí que es mucho más que sentirse sobre explotado o con necesidad de un respiro.
Vamos a analizar la parte médica.
De acuerdo con la Clínica Mayo, es una manifestación de desgaste físico o emocional relacionado con tu trabajo. Es como otra forma en la que el estrés arruina tu vida.
Puede también ser una manifestación de depresión o sentir esto por mucho tiempo también te puede llevar a la depresión.
¿Cómo lo identificas?
Un dato que me llamó mucho la atención, es que en algún punto empiezas a cuestionarte la importancia de tu trabajo, si vale la pena que se haga, te cuesta trabajo empezar, no puedes dormir, ya no te sientes seguro de estar capacitado para hacer tu trabajo, síntomas físicos como dolor de cabeza, dolor estomacal.
Leyendo esto, no sé, creo que simplemente no se cura con vacaciones.
En un artículo de National Geographic que estaba leyendo me encontré lo que dice la OMS al respecto, porque se ve que algo ya muy común. Sensación de cansancio o agotamiento de energía, aumento del desapego mental hacia el trabajo o volverse cínico respecto a tu actividad laboral, reducción de la eficacia laboral.
Cuando leí The pathless path, el autor describió como la cultura corporativa de cual formaba parte, junto con una garrapata, lo estaban matando, tanto que acabó renunciando por mail un fin de semana que fue a una boda. Una constante que sentía era como cada vez se volvía cínico respecto a su trabajo.
Cuando yo tenía un trabajo normal como burócrata, creo que si tuve sentimientos negativos respecto a mi trabajo, cuando hacía guiones para programas del circuito cerrado de la Cámara de Diputados había días que me daba la mismo, porque en el fondo sabía que nadie veía el contenido, súmale que cuando había cambios de administración te hacían sentir que era fácilmente reemplazable, no sé, había días que te invadía un sentimiento de “No vale la pena y francamente solo lo hago por el dinero”.
En mi caso, la pandemia fue una forma de alivio, porque no había que estar presente, porque el home office se me da bien y sirvió para desapegarme de la institución, porque a veces la misma gente que te rodea también tiene sus sentimientos negativos relacionados a su respectiva situación laboral que te los contagian.
El problema
Pero si esto del burnout se manifiesta con otros síntomas como cansancio, dolores de cabeza, gastritis, y odio por todo, tratarlo no creo que sea fácil. Porque puedes ir al médico y tratar los síntomas físicos, hasta cierto punto, pero si esto te lleva a una depresión necesitas un terapeuta, acceso a otro tipo de medicinas, vacaciones verdaderas.
Hoy en México hay una propuesta para reducir las horas laborales a 40 horas semanales, que se trabajen cinco días. Esto abre debates de todo tipo, el punto de vista del empleador que no le va ser rentable y va despedir media plantilla, la gente que quiere ganar más y si te pagan por día pierdes uno, la gente que si está cansada, la gente que ama su trabajo pero debe hacer cuatro horas diarias de traslados.
Yo no odiaba mi trabajo, me gustaba, pero me dijeron que nunca me subirían el sueldo por como estaba contratada, si aspiraba a un mejor puesto eran cuotas políticas y estar sujeto a los caprichos de alguien más. Un día llegué a la conclusión de que si ese era mi panorama, haría las cosas bien, pero no esperen un extra de mí. Empecé a pensar en otros proyectos, cosas que hacer, cosas que me inspiraran y ya ver Cámara como algo que había que hacer porque me gusta salir de vacaciones y tener dinero para pagarlas.
Yo no tengo una clave para combatir el burnout, es probable que el medico que te este tratando tenga algunas ideas, pero también depende de tu estilo de vida. No todos están en la misma posición, no todos se pueden dar el lujo de avisar un día en enero que vas a renunciar para irte a Japón a fin de año.
Mi problema con el sistema y lo vi tantos años es como te exigen, esperan que dejes tu vida ahi, que aunque estés de vacaciones contestes el teléfono y de un día para otro te digan que ya no tienes contrato. Afortunadamente nunca me pasó, pero lo vi tantas veces, como deshacían equipos con la mano en la cintura sin preguntarle a nadie. Esa incertidumbre suma al estrés ¿qué hacer cuando tu seas el recortado?
Todos tenemos derecho a un trabajo digno, que con la paga puedas vivir, que te de acceso a la seguridad social, que puedas ascender que tengas derecho a desconectarte que te permita crecer, que no te digan que hay fila por tu puesto.
Lo normal y lo sano es que tu trabajo no te esté matando lentamente y cuestionándote todas tus elecciones de vida.
Sumado a la precariedad del panorama laboral, ahora está la amenaza de la Inteligencia Artificial, que igual y no es tan mágica, pero de aquí a que averiguan los empleadores que algo falla ya hicieron su recorte o recomido.
Y ¿yo para que me quejo si ahora yo soy mi propia jefa y pretendo trabajar 6 horas diarias? Creo que la sensación de no poder empezar algo porque sientes que tu trabajo no vale nada es una de las cosas más desmoralizaste en la vida.





Replica a 4 libros no literarios para empezar el año productivamente – Jimena Copywrite Cancelar la respuesta